Diario de Sevilla

La eficacia de la mediación

La eficacia de la mediación

EN las últimas semanas hemos celebrado el Día Europeo de la Mediación. Un buen momento para destacar la función social de esta vía extrajudicial para la resolución de conflictos. Y es que como afirma la sabiduría popular: “Mejor un buen acuerdo que un mal pleito”. De hecho, la crisis en la que estamos inmersos nos está haciendo retornar a estas formas extrajudiciales que son más económicas y más razonables.

Los gestores administrativos son unos profesionales imparciales, objetivos, neutrales, con una sólida formación y actualización permanente que, a través de una escucha activa de los conflictos que se les plantean, empatía y serenidad, hacen que las personas, las empresas y la Administración depositen su confianza en ellos para resolver determinados desacuerdos.

No se trata de imponer una alternativa a la justicia. No se puede usurpar en ningún momento la función del juez instaurando una justicia light a base de propiciar acuerdos por expertos conocedores de un campo. El papel del mediador es el de “ayudar a ayudarse” a las propias partes, y que a través del diálogo logren tomar decisiones compartidas y beneficiosas para ambos.

La experiencia demuestra que hay alternativas mejores y más rápidas para la resolución de los conflictos que los tribunales, especialmente cuando se desea continuar con una relación posterior entre las partes. La realidad social es mucho más veloz y rica en matices que las respuestas que se pueden dar a través de los juzgados, los cuales además se encuentran sobrecargados por una excesiva judicialización de la vida diaria.

A través de la mediación se facilita, de una forma alternativa y voluntaria, la comunicación entre los implicados, acercándoles a una situación de igualdad en el que ninguno de ellos es más importante que el otro, eliminando las emociones que subyacen en el conflicto e invitándoles a proponer alternativas para resolverlo. Lo esencial es poner el foco en cómo quieren que sea su relación en un futuro, creando un marco donde ellos son los auténticos protagonistas de su proceso, teniendo completa libertad en todo momento para llegar a los acuerdos que más satisfagan a sus intereses, sin que le vengan impuestos por un tercero. Ahí radica uno de los grandes éxitos de la mediación.

De esta forma, además de ayudar a descongestionar los juzgados, la mediación contribuye a inculcar en la sociedad otra serie de valores, otra forma de ver las cosas. No todo enfrentamiento supone que uno tenga que ganar y otro perder, sino que potenciando la puesta en práctica de determinadas conductas como la empatía, es posible una gestión de las discrepancias con diálogo y cooperación.

Los gestores administrativos poseen capacidades e instrumentos eficaces para intervenir en casos de mediación, tratando de positivar los conflictos que llegan hasta los despachos. Además, recoger esta vía en los contratos contribuye a resolver controversias sin necesidad de ir a los tribunales y romper la relación. Debemos tener en cuenta que en el conflicto siempre está presente la solución, solo hace falta hallarla.

Es necesario un esfuerzo colectivo para que la mediación sea un procedimiento implantado y conocido por el conjunto de la sociedad porque, como dice William Ury, “No podemos eliminar el conflicto, pero sí transformar nuestra actitud frente a él”. Nadie mejor que las partes pueden conocer la solución a su problema, no dejéis que otro os la imponga, ¿mediamos?

Más información http://www.diariodesevilla.es/

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